Videojuegos, mujeres y discriminación.

¡Hola a todos!

Estamos en pleno siglo XXI y lejos de querer comenzar esta andadura blogger armándome con los clichés típicos del feminismo, me gustaría reflexionar sobre un tema que últimamente me tiene bastante encendida.

Una mujer que, por ejemplo, juegue a Farmville o Candy Crush no es considerada aficionada a los videojuegos o es motivo de burla en redes sociales y/o medios de comunicación

Y me pregunto yo… ¿Qué son entonces este tipo de juegos? ¿No son un videojuego como cualquier otro que es considerado JUEGAZO por la supuesta élite gamer mundial?

Definición de videojuego según la RAE.
Dispositivo electrónico que permite, mediante mandos apropiados, simular juegos en las pantallas de un televisor o de un ordenador.
Podemos encontrar definiciones parecidas en cientos de páginas de internet, unas más extensas que otras, que pueden resumirse en cualquier caso mediante el mismo concepto.
Y vuelvo a preguntarme: ¿No entran entonces títulos tan famosos como Candy Crush o Farm Heroes en esta categoría?
Estos títulos, al igual que otros muchos que abundan en páginas como Facebook o en el catálogo de cualquier teléfono móvil, no son considerados “serios” por muchos usuarios de internet que llegan incluso a hacer bromas, algunas de bastante mal gusto en mi opinión, en las que ridiculizan el rol de las mujeres en el sector o simplemente aprovechan el tirón para burlarse de su condición femenina.

¿Qué ocurre cuando son las mismas mujeres las que se echan piedras sobre su propio tejado?

Este tipo de comentarios no ayudan en ningún caso a que las mujeres sean tomadas en serio en el hasta hora demasiado masculino mundo de los gamers o jugadores hardcore.

Y digo hasta ahora porque en los últimos años el catálogo y la variedad de estilos dentro de la industria se ha ampliado con el fin de captar nuevos usuarios.

Recientemente ha sido publicado un estudio de la Entertainment Software Association en el que podemos ver cómo el porcentaje de mujeres que juega a videojuegos habitualmente se ha incrementado desde el año 2010.

Tengo claro que este aumento de jugadoras se debe a la extensa gama de juegos en dispositivos móviles que podemos encontrar hoy en día  y no porque de pronto a las mujeres les haya dado por instalarse Call of Duty  y liarse a tiros 100 horas a la semana. Esto no ocurre, entre otras cosas, porque las estrategias de marketing de las distribuidoras “gordas” del sector no tiene como target a la mujer, sino a hombres de entre 20 y 30 años.

Podríamos extendernos hasta el infinito repasando el tema de cómo la mujer ha sido discriminada en la industria videojueguil desde sus comienzos, pero, la señorita Anita Sarkeesian lo explica tan bien en su canal de Youtube, que mejor echáis un vistazo al vídeo que os dejo.

No tiene desperdicio ver a Sarkeesian explicando cómo la mujer ha sido “cosificada” hasta la saciedad dentro de títulos famosísimos, convirtiéndose en el “premio” final en muchos videojuegos.

Anita ha sido insultada y víctima de todo tipo de críticas y comentarios machistas, llegando incluso a sentirse amenazada físicamente, por publicar vídeos como el que os dejo a continuación.

Flaco favor hace a la integración de las mujeres en la industria la proliferación de chicas enseñando carne en sus canales de Youtube o Twitch mientras juegan.
Twitch, el popular portal de streaming de videojuegos ha tenido que tomar medidas a raíz de la creciente cantidad de actrices porno y mujeres sedientas de fama en general que de pronto se han reconvertido en gamers y juegan delante de sus pantallas con unos atuendos bastante escasos mostrando al mundo sus “cualidades” como jugadoras.

Una servidora es aficionada a los videojuegos desde que era pequeñita. Simplemente me gusta pasar mi tiempo libre delante de una pantalla, jugando a cosas. A veces juego a shooters, otras veces me rompo la cabeza con alguna aventura gráfica, me apasionan los towers defense y he sido víctima de la adicción al Candy Crush, como lo hemos sido la mayoría. No soy especialmente buena, soy una jugadora del montón, pero no creo que me merezca que un guiri me mande “a la cocina a hacerle un sandwich” por meterle un tiro en la cabeza en una partida multijugador de Battlefield 3.  Sin comentarios.

Las mujeres no deben sentirse inferiores a los gamers por jugar a Farmville en Facebook, o por instalarse uno de esos típicos juegos tipo Bubble Bobble. Y los jugadores hardcore deberían alentar a estas chicas a probar otros géneros, como en su día me alentaron a mí mis amigos. Estoy segura de que muchas terminarían encantadas jugando un Dragon Age, un Borderlands o un GTA, por ejemplo, llegando a ser excelentes compañeras de mando o de teclado en esas lluviosas tardes de domingo.

Foto: “Bésame, que ahora hay una cinemática, bandido”.

Para terminar, un tuit mío. :o)

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