¿Por qué nos resulta atractivo Pablo Iglesias? El hartazgo del culto al cuerpo.

La crisis terminará cuando el miedo cambie de bando.

Pablo Iglesias Turrión

Han corrido y corren ríos de tinta sobre este profesor universitario y ahora político que remueve, o apacigua, conciencias con la misma facilidad que habla en un plató de televisión o en una emisora de radio.
Creo, que después de que el periódico El Mundo me citara en un pésimo artículo como una de sus fans más acérrimas basándose en un par de tuits míos, es mi deber hacerle un pequeño homenaje en el blog.

NExus

Foto: De cómo un par de tuiteras les redactamos el artículo a El Mundo. De traca.

No pienso hablar de su política, no es mi intención juzgar la viabilidad de sus proyectos o su programa electoral. Simplemente quiero dar mi opinión sobre uno de los personajes públicos que más me ha agradado en los últimos años y del que creo que muchos podríamos aprender grandes cosas si escucháramos con los oídos limpios y no saturados, como venimos haciendo con la irrupción en nuestras vidas de toda esta cantidad de información política que en la mayoría de los casos no tiene ni un mínimo rigor periodístico.

¿Por qué nos gusta Pablo Iglesias?

De nuevo me baso en mi experiencia en Twitter para llegar a la conclusión de que Pablo Iglesias gusta a una gran mayoría de personas jóvenes. Pablo Iglesias ha conseguido que a la gente de mi edad nos vuelvan a interesar los debates políticos. Un programa de televisión que cuente con él se convierte automáticamente en Trending Topic y es lo más comentado al día siguiente en la oficina.

¿Pero por qué? ¿Por qué encedemos la tele y nos enganchamos automáticamente, cuenco de palomitas en ristre, a programas como El Objetivo, La Sexta Noche o Salvados cuando vemos aparecer a Pablo?

Una de las razones que se me ocurren, y creo que estaréis de acuerdo, es la siguiente:

Durante los últimos años se han multiplicado los programas de televisión en los que hombres que ni siquiera sabe diferenciar “haber” de “a ver” lucen músculo de gimnasio y se pavonean delante de chicas imposibles. Hombres de solarium y licra, orgullosos de mostrar su hermoso cuerpo al mundo, sin preocuparse de que muestran al mismo tiempo su escaso cociente intelectual a la sorprendentemente elevada audiencia. La mayoría de jóvenes con algo dentro del cráneo, entre los que me incluyo, estábamos bastante hartos de gomina, biceps y de tertulias en las que Paquirrín, por poner un ejemplo, era la estrella en una noche televisiva de sábado.

Todos estos personajes nos daban vergüenza ajena, disfrutábamos riéndonos de ellos y pensando que la televisión era así, que no tenía nada más que ofrecernos que payasos musculados y DJs que viven del cuento, un circo del que muchos no queríamos saber nada.

Y entonces apareció él.

Inserte aquí su melodía épica favorita.

De pronto apareció un tío normal, con camisa planchada como planchamos los jóvenes, el pelo recogido en una coleta y brillo en los ojos. Ni guapo ni feo, un tipo de esos que te puedes encontrar en el metro con unos auriculares puestos mientras lee una novela de Stephen King. Un tipo con la espalda un tanto encorvada, de tantas horas de charla en la cafetería de la facultad, un tipo que lleva pulseras de esas, trenzadas, del mercadillo que ponen en fiestas en cualquier barrio del país.

En resumen, alguien que podría pasar desapercibido por su aspecto, que no destacaría más que en una discoteca de moda o en un programa como Hombres Mujeres y Viceversa.

Y entonces comenzó a hablar.

Y según hablaba nos dimos cuenta de que era alguien especial. Más allá de sus creencias, más allá de su color político, nos sorprendió a todos por su dialéctica impecable, por su seguridad frente a la cámara, por los gestos con los que acompañaba conversaciones en las que se preveía que él iba a ser el “machacado” y de las que salío airoso sin perder la paciencia en ningún momento.

 

Iglesias

Foto: Pablo Iglesias es de esos a los que no les importa frunir el ceño aunque le salgan arrugas. Source: eldiario.es

Un tipo educado, de esa educación que por desgracia se ve cada vez menos en la caja tonta. Alguien que pese a su juventud es capaz de desmontar opiniones de personas con amplia experiencia en el mundo de la política y del debate televisivo en general sin levantar la voz más de lo que corresponde para remarcar un argumento.

Pablo Iglesias no ha necesitado de su cuerpo para resultar atractivo, no ha necesitado ponerse aceite en los músculos y subirse a un podium de discoteca de extrarradio para que le aplaudan los adolescentes. No le ha sido necesario tratar a las mujeres como objetos, ni sonreír con una sonrisa perfecta mientras le enfocaba una cámara. Simplemente se ha hecho grande utilizando su cerebro, siendo como es él, sin añadidos artificiales ni tatuajes tribales en los brazos.

Enhorabuena Pablo, necesitamos más gente como tú y no ya como candidato político, sino como ejemplo para que la juventud sepa y vea que hay cosas más importantes que conseguir un cuerpo perfecto:

Conseguir que te admiren por el único músculo que podremos tener en forma durante toda la vida, el cerebro.

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2 Responses

  1. Blitzmetal dice:

    No podría estar mas de acuerdo con esto de que necesitabamos un ejemplo como el. Además, yo que he llevado el pelo largo 14 años y he sufrido que me clasifiquen por ello, estoy especialmente orgullosos de que un ‘melenas’ demuestre que no todo es apariencia.

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